¿Qué consumen nuestros/as adolescentes?
Antes
de nada, cabe destacar que la alfabetización transmedia persigue dar respuesta
a este interrogante y, para ello, tiene como objetivo la transmisión de una
serie de competencias y “habilidades relacionadas con la producción,
distribución y consumo de contenidos en medios digitales interactivos”.
Este
tipo de alfabetización va un paso más allá del simple y mero uso de los medios
en relación a la lectura y escritura, puesto que busca conocer en qué invierten
el tiempo los/as más jóvenes de la sociedad. Se percatan de que estando en
clase están conectados/as a internet y manteniendo otro tipo de comunicación e
interacciones ajenas al aula, y se preocupan por saber qué tipo de educación e
información están recibiendo de estos medios.
Para
ello, el alfabetismo transmedia ofrece 134 competencias que se pueden organizar
en 9 dimensiones: producción, prevención de riesgos, performance, gestión
social, individual y de contenidos, medios y tecnología, ideología y ética,
narrativa y estética.
Pero
en este punto, ¿somos conscientes los/as propios/as educadores/as de qué es lo
que hay detrás, dentro y rodeando las pantallas? Si somos la siguiente
generación que deberá hacer un buen uso responsable de estos avances y saber
transmitirlo, se hace fundamental ser nosotros/as primeros/as quienes estemos
formados/as en estas competencias.
“Más
que homo sapiens, somos homo fabulators. A los humanos nos encanta escuchar,
ver o vivir buenos relatos” (Scolari, 2013).
Desde
tiempos memorables, el ser humano ha disfrutado creando, reflexionando,
hablando y recreándose en el uso de las palabras, pero ahora tenemos un
paradero bastante más particular y diferente. Parece que disfrutamos más
viendo, escuchando, consumiendo, que siendo los/as protagonistas de esas
historias.
No
obstante, debemos perseguir que las personas sigan siendo las protagonistas de
sus propias vivencias, que sigan asumiendo un rol activo más que pasivo en las
plataformas de comunicación. Y para ello, hemos de saberlas utilizarlas.
Cada
vez que entramos en internet, dejamos una huella, y al final de nuestros días,
con todas esas huellas se habrá construido un camino. ¿Qué clase de camino
queremos dejar y que dejen los/as que vienen después de nosotros/as?
Disfrutamos
recibiendo, viendo, escuchando, pero también participando, proponiendo y
creando. Los medios nos ofrecen oportunidades increíbles en este sentido,
¡aprendamos a usarlas con sabiduría y
dejémonos llevar por nuestro ingenio y creatividad!
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