Lunes 13 de Febrero 2023


"El himno nacional" - Black Mirror

La sesión del día de hoy ha consistido en el visionado del primer capítulo de la serie de Black Mirror (“El himno nacional”), el cual contenía algunos aspectos importantes relacionados con la distorsión mediática. 

En él se podía ver a un hombre, el primer ministro de un país, al que se le pide mantener relaciones sexuales con un cerdo a cambio de salvar la vida de la princesa. El secuestrador le exige eso como condición para liberarla, además de ser retransmitido tal hecho por la televisión de manera pública. 

 Este capítulo refleja el uso de los medios de comunicación como fuerte herramienta para influir en la opinión pública. En un primer momento, la sociedad se pone en el lugar del ministro y le apoyan, pero al ver en los medios las consecuencias que estaba teniendo que no quisiera hacer lo demandado por el secuestrador, todos a una cambian de opinión y se vuelven contra él. En ese momento, el primer ministro pasa a preferir hacer lo que haga falta con tal de mantener a su favor a la opinión de las personas, incluso a expensas de la opinión de la persona más cercana a él, su mujer. 

 Los medios de comunicación consiguen llevarnos donde a ellos les interesa y no a unos pocos, sino a la sociedad en su conjunto. Nos hace vivir esclavos de la opinión pública y llegar a hacer hechos completamente atroces con tal de mantener nuestra imagen en la sociedad intacta y nos lleva a ser partícipes visualmente de todo lo que ocurre, aunque eso implique la vergüenza y humillación de una persona. El secuestrador liberó a la chica media hora antes de que el ministro tuviera que realizar dichos actos, pero nadie se percató de ello porque estaban demasiado ocupados poniéndose cómodos y encendiendo sus televisores para ver al primer ministro haciendo aquello. Si todos a una hubiesen salido en ese momento, quizá alguien la hubiera encontrado, sin embargo, todos a una estaban sentados frente a las pantallas de sus casas y trabajos. 

La Agenda Setting de ese día no tuvo ningún estupor en saltarse la normativa ética para salvaguardar la dignidad de aquel hombre, los periodistas hicieron todo tipo de cosas (incluso hasta quedar gravemente heridos) por conseguir la última noticia y, en definitiva, si el secuestrador estaba seguro de lo que estaba haciendo, es porque tenía claro que todos estaríamos al servicio de los medios de comunicación, por encima de preferir cuidar y proteger la vida del ministro y de la princesa.

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